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Los arquitectos del medioambiente

Cada vez hay más empresas que se dedican a planificar para evitar el impacto de la actividad petrolera

Para la industria petrolera, los denominados servicios ambientales dejaron de ser hace tiempo sólo el tratamiento de suelos contaminados o la disposición final de los residuos, para convertirse en un trabajo más complejo que incluye consultoría y monitoreos con una visión más preventiva.

Es así que las empresas dedicadas al rubro han crecido de manera notable en los últimos años, a tal punto de tener una propia cámara que las agrupa (CEMA). A lo largo de 15 años, JMB Ingeniería Ambiental presta este vital servicio en las principales zonas petroleras del país, contando con habilitación como consultor, transportista de residuos peligrosos, remediador de sitios contaminados y registro de tecnologías.

También ha sido contratada como "experto ambiental independiente" para realizar tareas de investigación y vigilancia ambiental, cuyos resultados han sido utilizados como prueba oponible en arbitrajes y otros procesos judiciales.

Los cuttings de perforación, fondos de tanques y otras corrientes residuales con contenido de hidrocarburos reciben en las plantas de la empresa, ubicadas en el campo cerca de los lugares de generación, un tratamiento que incluye las etapas de logística, caracterización y acondicionamiento, separación físico química del agua y el hidrocarburo y por último el tratamiento térmico de la fracción sólida no recuperable.

En JMB trabajan más de 100 personas, la mayoría licenciados ambientales y técnicos ambientales y en seguridad e higiene, distribuidos en las oficinas y plantas de la empresa en Neuquén, Chubut y Santa Cruz. "Conseguir personal calificado nos resulta difícil, porque además luego de ingresada la persona debe pasar por un proceso de adaptación para incorporar la forma de trabajar de la empresa", explica Guillermo Pedoja, presidente de la empresa.

 

Actitudes

Para el directivo, en la cuestión ambiental, "algunas empresas arman un plan estratégico que incluye las variables sociales y ambientales; ésas prevalecen y se robustecen en el proceso. Otras van resolviendo los temas pero consideran que son eventualidades de su operación y, por último, están las que encaran los problemas una vez que han adquirido una gravedad impostergable. El porcentaje del primer grupo está bastante estable y no se perciben grandes cambios en el futuro próximo".

Sobre las críticas a la explotación de los recursos no convencionales, Pedoja consideró que "son importantes para no relajarse y su validez depende de cada región. Por caso, Vaca Muerta está en una provincia en la que el agua es abundante y la estructura geológica protege los acuíferos subterráneos de interés de las zonas productivas. En este caso la naturaleza ha favorecido la explotación que, por supuesto, requiere del uso de las mejores técnicas disponibles", indicó. 

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